María Carmen Tene Sarango – Ecuador

María Carmen Tene Sarango

ECUADOR

__________________

MI AUTOBIOGRAFIA
Por: MARIA CARMEN TENE SARANGO.

Nací el 24 de enero de 1964 en la comunidad de Pichig, parroquia San Lucas, Cantón y provincia de Loja, República del Ecuador, Sudamérica

Mis padres son indígenas. Mi padre se llama Segundo Tene y mi madre es Luz Sarango, somos cuatro hermanas y un hermano, de las cuales yo soy la tercera.

Crecí en mi pequeña comunidad del sur del país. Los estudios primarios lo realicé en la escuela Indigenista Rumiñahui de Pichig, terminando la instrucción primaria el año 1976.

Cuando estuve en la escuela nos reuníamos con las compañeras para hablar sobre el problema que teníamos con los profesores porque nos exigían que dejemos de hablar nuestro idioma propio: el Quichua. Además nuestros padres no comprendían lo que nosotras exigíamos, es decir la posibilidad de ejercer nuestros derechos a hablar en nuestro propio idioma, porque los profesores nos maltrataban física e intelectualmente, creando en nosotros conflictos de subestimación o baja estima y tratando de cambiar nuestros valores de solidaridad por aquellos egoistas de defenderse en forma personal sin importarnos nuestros compañeros que sufrían discrimen por causas de la raza e idioma!.

Luego ingresé al centro artesanal cuando tenia trece años. Estudie tres años y terminé en 1979. En el tiempo que estuve estudiando en el centro Artesanal teníamos problemas por ser mujeres, tanto los maestros como el resto de estudiantes nos desvalorizaban. Ahí nos reuníamos las mujeres para defendernos: me nombraron coordinadora del grupo.

Por méritos personales en 1979 ingresé a estudiar en la Escuela de Bellas Artes en la Universidad Particular de Loja pero tuve que retirarme por mi matrimonio.

En 1980 mientras estudiaba comenzé a trabajar como alfabetizadora Bilingue en las comunidades Indígenas de la Parroquia San Lucas en la provincia de Loja, hasta el año 1983. El salario que ganaba me permitió una relativa independencia económica.

En 1981 me casé, pero seguí trabajando como Alfabetizadora en las comunidades.

Organizé grupos de mujeres Indígenas a pesar de que para mí era muy difícil. Tuve mi primera hija, pero aún así continué trabajando y colaborando con la organización indígena de la zona.

En 1984 sentí la necesidad de volver a estudiar en el Colegio Pio Jaramillo Alvarado ingresé al Segundo curso revalidando materias y estudiando por la noche. Mis padres, a pesar de yo estar ya casada, se opusieron a que yo estudie, precisamente por mi situación de “esposa y madre”, pero me decisión ya estuvo tomada.

Quería superarme para ayudar a las demás mujeres! Ingresé en la Asociación de Estudiantes Indígenas residentes en Loja que era una organización de estudiantes. Los días sábados nos reuniamos con las mujeres para apoyar la formación de la organización de mujeres a nivel de la Parroquia para tomar parte en las decisiones.

En 1985 me nombraron para que dirija el Colegio a Distancia en la parroquia los días Sábados. Asumí esta responsabilidad tan grande pero estuve al mismo tiempo gustosa de trabajar con la gente en especial con las mujeres. Trabajé hasta Julio de1989 y pude constatar que muy pocas mujeres indígenas tomaban decisiones en el hogar, en las reuniones, en sus comunidades. Pero tuve problemas. Los dirigentes hombres protestando me decian: “qué estás enseñando a las mujeres!, empiezan a hablar en las reuniones… discuten, participan en la toma de decisiones…”

En 1988 luego de cuatro años de estudio terminé el bachillerato en Comercio y Administración. Seguí esta especialización porque me gustó y porque había una necesidad grande, ya que las mujeres indígenas de esa época no estudiaban esta especialidad.

En 1989 entré a la Universidad particular de Loja para estudiar Administración de Empresas. Aprobé un año, pero las comunidades solicitaron mi ingreso para trabajar en Educación Bilingue, ya que en 1989 se inicia la educación bilingüe en el Ecuador de manera oficial.

En 1990 ingresé al magisterio para trabajar con los niños indígenas en la comunidad TunTun -Bucashi de la parroquia San Lucas provincia de Loja. Me solicitaron que trabaje en las oficinas de la Dirección Provincial de Educación en Loja, pero no acepté para estar más cerca con los compañeros(as) indígenas y apoyar en la organización, buscando la superación, el cambio.

En 1990-1991 me eligieron secretaria de la Coordinadora Interprovincial de Organizaciones indígenas Saraguros (CIOIS). Debido a las distancias, trabajé con mucha dificultad porque debía abandonar el hogar por varios días. Por otro lado, la dirigencia estuvo conformada en su mayoría por hombres. Yo debía enfrentar y defender los derechos de la mujer, encontrando serias barreras entre la clase indígena y mestiza.

En 1992 – 1993 fuí secretaria de las Organizaciones de mujeres de la Parroquia San Lucas. Trabajamos apoyando a grupos de mujeres donde ya existían y organizando a nuevos grupos de indígenas!

En 1993 participé en el Congreso de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), la más importante organización nacional que reúne a unos 4 millones de indígenas y campesinos(as) de las 3 regiones del país.

En 1994 participé como delegada en el Congreso del ECUARUNARI ( Ecuador Runacunapac Riccharimui), una organización indígena representativa a nivel de la sierra ecuatoriana, cuya base es la CONAIE. El congreso se realizó en Ambato, provincia de Tungurahua. Me eligieron como Dirigenta de Mujeres del ECUARUNARI, para que represente a las mujeres indígenas a nivel de toda la sierra ecuatoriana y una parte de la Costa.

Acepté esta responsabilidad porque quería ayudar en la superación de las mujeres indígenas para que tomen decisiones, sepan valorar nuestra cultura, que no seamos marginadas, desvalorizadas, discriminadas. Que tomemos nuestra posición como mujeres indígenas y así demostrar que aportamos a un cambio social. Luchamos para lograr el mismo objetivo, para trabajar apoyando a las organizaciones indígenas. Tomar esta decisión implicaba que tenía que dejar mi familia, mi casa, la escuela, a mis hijos, la comunidad, mis padres… pero la tomé porque sentía que la gente necesitaba de mi apoyo, dentro de mí sentía latir mi calidad de liderazgo y porque estoy sirviendo a muchas personas como Dios lo quiere y no sólo a una familia.

Trabajo para que las mujeres vayamos tomando decisiones con nuestra propia voz, que no nos den tomando otros por nosotras. Queremos plantear nuestra propia propuesta de trabajo, nuestra autovaloración, nuestros derechos como mujeres.

En 1994-1996, trabajé con todas las organizaciones de mujeres de las comunidades indígenas, campesinas y pobladoras afro-ecuatorianas a nivel nacional. Los temas tratados fueron: primero la autovaloración, autoestima y luego sobre la identidad cultural, la toma de decisiones y la participación activa en todos los eventos y actos. Formé una escuela permanente de mujeres líderes donde hubo la participación de mujeres de las tres regiones del país.

A nivel internacional he participado en varios eventos regionales y mundiales, contribuyendo a la formación de líderes y luchando por los derechos de la mujer indígena. A continuación señalo alguno de ellos:

  • En el primer encuentro de mujeres indígenas a nivel de Centroamérica realizado en Panamá, me nombraron miembra de la comisión organizadora para los otros encuentros en representación de mujeres del Ecuador. Ahí se resolvió puntos muy importantes sobre los derechos de la mujer indígena.

–         Participé en Mar de Plata, Argentina, en el encuentro de preparación para la Cuarta Conferencia Mundial de mujeres. Nos reunimos con mujeres de las ONGs y del Estado a nivel mundial. Luchamos para que en la agenda de trabajo se hiciera constar el tema de la mujer indígena.

  • Al regreso organizamos varios foros dirigidos a las mujeres indígenas. Realizamos foros regionales para informar, discutir y sacar propuestas de las mujeres indígenas del Ecuador para la IV Conferencia Mundial de Mujeres en Beijing.
  • Se organizó el Segundo Taller para la mujer indígena a nivel Sudamericano, el cual se realizó en Colombia con la participación de delegadas de todos los países. Participé como expositora y miembro de la comisión organizadora.
  • Apoyé en la organización el Primer Encuentro Continental de mujeres indígenas esto lo asumimos como Ecuador CONAIE. Se realizó en Quito-Ecuador, con el propósito de unificar las propuestas a nivel continental de las mujeres indígenas y llevarla a Beijing China a la Cuarta Conferencia Mundial de mujeres en 1995.
  • En dicha Conferencia participé como representante de las mujeres indígenas del Ecuador. Llegar a China fue tan difícil primero por la distancia, luego por los recursos económicos, por dejar a la familia, por el idioma, pero participé como mujer indígena del Ecuador. En China nos reunimos las mujeres indígenas de todo el continente para reclamar nuestros derechos. Nuestras propuestas como la Declaración del Sol como lo denominamos, lo traducimos al inglés para que sea discutida en las reuniones de las ONGs y de los Estados. A través de ello se logró que una mínima parte de nuestra propuesta sea debatida.
  • En Toronto Canadá participé en el encuentro de mujeres indígenas a nivel de Norteamérica. Este evento tuvo lugar en 1996 y duró 1 semana.
  • Realizamos un Taller de mujeres indígenas en Guatemala. En él participé como miembro de la comisión Continental organizadora, en apoyo a las mujeres de Guatemala y como facilitadora del taller. Las resoluciones muy importantes de este evento fueron:

. Definir mecanismos de coordinación y relaciones a nivel de países,

. Fortalecer la realización de eventos nacionales e internacionales,

. Se nombró comisiones para asumir responsabilidades en la financiación y liderazgo para preparar el segundo encuentro continental de mujeres indígenas a realizarse en México.

Para llegar hasta donde me encuentro y participar en todo este proceso, he tenido que superar muchos obstáculos tanto en el plano personal como en lo familiar y social, venciendo la discriminación de género, racial, de cultura, machismo, el autoritarismo de los dirigentes.

Creo que el arma más fuerte para convencer a mi esposo, a los dirigentes, a mis padres a las autoridades locales regionales e internacionales han sido el AMOR Y LA PACIENCIA. Los problemas más importantes que he vencido son:

– En el hogar porque mi esposo era celoso, se ponía furioso, decía que el hombre manda, no la mujer, Inicié convenciéndole con mucho amor hasta hacerle entender lo que yo quería y lo que pienso llegar a ser algún día. Inicié dialogando, demostré a través de la práctica que seguía siendo una esposa y madre responsable,. Con esa demostración inició apoyándome poco a poco, hasta que ahora tengo su colaboración total y se siente orgulloso de que su esposa sea tan activa!

– Con mis padres. Ellos decían que soy casada y debo atender a mi esposo y a mis hijas, que debía quedarme en casa. No podían entender que lo que yo aprendía debía por una necesidad interior imperiosa, compartirlo con las demás y con los demás para que las mujeres tomen decisiones como yo para que un algún día quizá no lejano, las mujeres aportemos al cambio social en nuestro país y porque no decirlo, en el mundo. Para que participemos activamente en los cargos públicos, privados, en las ONGs y en el Estado, sin perder nuestra Identidad Cultural.

– Con los Dirigentes indígenas y campesinos hombres porque no querían que las mujeres se preparen para tomar decisiones. Afirmaban que las mujeres son para la casa: felizmente no se los hizo caso y se ha avanzado significativamente!.

– Me acusaban de feminista, que me preocupo más por las mujeres, siendo que hay que trabajar por la comunidad toda! Mis ejecutorias han confirmado que en la medida que contribuímos a cambiar la mentalidad de las mujeres, toda la sociedad se beneficia, ya que somos un reflejo para nuestros hijos en lo inmediato y para todo el país en general.

– Poco a poco las mujeres fueron participando como dirigentes en las organizaciones comunales, provinciales, regionales y nacional.

– Para bajarme la moral se inventaron cuentos e historias en mi contra, para que la gente no me quiera como mujer líder, pero no pudieron porque la gente cree en mí por mi ejemplo y convicción social, sigo trabajando con todos quienes me necesitan. Las compañeras me quieren, me ayudan, me valorizan, me brindan oportunidades para compartir las experiencias de trabajo, de liderazgo, de cómo ayudar a los que necesitan sobre lo que aprendí de los demás, respetando los criterios, los conocimientos, los principios de los pueblos y mujeres indígenas y aprendiendo atentamente lo importante de otras culturas, sin perder lo nuestro.

– En un periodo de dirigencia cuando empezé a tomar parte en las decisiones, el presidente levantó su mano para pegarme, molesto por mi actitud decidida y segura! Pero lo paré en el aire, diciendo: !todos somos dirigentes elegidos en un congreso! por lo cual todos merecemos el mismo derecho y respeto! Luego me pidió disculpas por alterarse pero su actitud me causó pena, tristeza y coraje! Con más fuerza inicié la organización de las mujeres para que nos consideren como sujetos no como objetos.

Carmen Tene S.

 

Contacto

 

Visión Mundial internacional Ecuador
Eliana Franco Romero
Dep. Comunicación Social