La preocupación creciente por el estado de los recursos naturales y la incidencia cada vez mayor de desastres naturales atribuibles al cambio climático en América Latina, ha puesto en el tapete de las discusiones el tema del agua desde todas sus perspectivas. La disponibilidad de agua como recurso natural, como recurso productivo en sistemas agropecuarios, como recurso industrial y para consumo humano, son temas que preocupan cada vez mas.

Mientras que la disponibilidad de agua en el mundo disminuye en forma constante, se estima que para el año 2005 las extracciones totales de agua se incrementaran en un 50% en los países desarrollados y en un 18% en los países en desarrollo. Esta situación es insostenible si no se adoptan pronto medidas para revertirla.

En América Latina, la agricultura usa la mayor cantidad del agua disponible de la región; siguen en orden de importancia la industria y el uso domestico en cantidades similares. Tal como en el caso de otros recursos naturales, las mayores cantidades de agua se usan en sistemas de riego de grandes explotaciones agrícolas. El uso de agua para riego por agricultores pobres en fincas pequeñas es marginal.

También el agua disponible para uso domestico por poblaciones rurales es mucho menor que de las zonas urbanas. Mientras que en promedio mas del 80% de los hogares urbanos de América Latina cuenta con servicio de agua potable, en el medio rural solo el 50% de ellos esta dotado de este servicio. En algunos países como El Salvador, solo el 20% de la población rural cuenta con servicio de agua potable.

La pobreza rural y la degradación ambiental están fuertemente ligadas. Por razones históricas de tipo político y social, los agricultores pobres cultivan principalmente en áreas remotas y ecológicamente frágiles en donde cualquier intervención resulta en daños ambientales que se agravan a medida que la población aumenta. Se estima que en estas condiciones ambientales de precipitación escasa e incierta, opera mas del 60% de todos los agricultores pobres de América Latina.

Si la tendencia actual de desarrollo agrícola de América Latina basada principalmente en aumento de la superficie cultivada se mantiene, para el año 2030 la disponibilidad de tierras en las zonas montañosas habrá disminuido de 0.19 a 0.13 ha/persona. Por lo tanto, cualquier incremento futuro en producción habrá de lograrse por medio de la intensificación de la producción en la tierra ya disponible, para lo cual la mayor disponibilidad de agua para riego es esencial.

Aparte de obras mayores de infraestructura, políticas racionales y planes nacionales de manejo de recursos hídricos, que son responsabilidad de los gobiernos centrales, el manejo adecuado de micro cuencas en las micro regiones en las que habitan agricultores pobres, el micro riego y sistemas locales de distribución de agua para consumo humano en comunidades rurales, se han señalado como posibles áreas de inversión para lograr el desarrollo rural de comunidades pobres.

Debido a las características de sus agricultores beneficiarios, muchos proyectos financiados por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) se localizan en regiones con acceso difícil a los recursos hídricos. La disminución progresiva de la disponibilidad de agua en estas comunidades obligara a poner cada vez mas atención a este fenómeno como parte importante de la estrategia futura de desarrollo rural. Por ello, el análisis de las experiencias adquiridas por los proyectos de desarrollo rural en manejo de micro cuencas, en sistemas de micro riego de bajo costo y en inversiones en sistemas comunitarios de distribución y saneamiento del agua para consumo humano, deben ser la base de conocimientos para el diseño de nuevas y mejores formas de enfrentar el problema de la disminución de agua disponible en comunidades rurales.